Cuento: El Corredor.



-Buenas. Uno con diez. –dije abordando, fiel a mi inexplicable compulsión por intercambiar un efímero saludo con el colectivero de turno.
Autojustificármelo nunca representó un problema. Esas personas pilotean ininterrumpidamente, durante horas, vehículos que albergan cientos de almas.
De éstas, tan sólo una de cada cien incurre en la mínima molestia que nos supone dirigirles un par de palabras. Interacción humana. Nadie es capaz de concedérselas, aunque fuere, por un par de míseros segundos. Un par de segundos, un saludo. Es cortesía común y básica. Un par de segundos pueden cambiarle el día a una persona.
Pueden sacarlos de un profundo estado de depresión. Pueden evitar que dicha persona, harta de atestiguar un infinito desfile de descortesía y recitación autómata de tres caracteres, decida terminar con su sufrimiento estrellando el autobús contra un supermercado.

Holanda Progresa

Click para leer



Discurriendo sobre alienígenos y demás


'Federico Frasisti dice:
*Me acabás de dar la idea de introducir a un cura en la trama.
Rodrigo dice:
*por favor, sí
'Federico Frasisti dice:
Me imaginé éso.
Rodrigo dice:
*igual es un tema social predeterminado
'Federico Frasisti dice:
*Sí, pero, Rodri, soy yo. El día que deje pasar un chiste sobre pedofilia,
alertá al área 51, me abdujo un grupo de aliens poco amigables y estoy
siendo sometido a expermientos médicos. Afortunadamente, mi pésima
condición física los convence de que los humanos somos
extremadamente débiles, envían exiguos y pésimamente preparados ejércitos para su invasión, y mi gordo culo salva indirectamente a la humanidad.
...
'Federico Frasisti dice:
*YA estoy patentando esa trama
Rodrigo dice:
*más te vale.

Hotmail me desconoce

Me ofrecen ésto a mí, y después se ufanan de su "servicio personalizado"...